Chencho Fernández presenta

» Dadá estuvo aquí»

A la venta el próximo 16 de octubre

Todo un clásico de la escena sevillana, Chencho Fernández publica su primer disco largo en solitario. ‘Dadá estuvo aquí’ supone la cristalización de más de una década en la evolución de este coloso del pop hispalense. Chencho ha participado en un sinfín de proyectos desde que iniciara su andadura musical a comienzos de los 90. Una de las formaciones más emblemáticas que ha acaudillado desde entonces es Sick Buzos -de nuevo en activo tras un largo paréntesis- pero su carrera no se detiene ahí. Además de militar en Las Muñecas de la calle Feria, banda de rock urbano fundada con un claro guiño a New York Dolls, Chencho confirma ahora las expectativas generadas durante este largo periodo entregando un álbum que recoge los sonidos que marcan su manera de entender la música, pero con sus señas de identidad en primer plano: textos en castellano que versan sobre una imaginería local repleta de historias agridulces arropadas con un delicioso diálogo de guitarras que se agigantan sobre las tablas.

«Canciones como ‘Una buena noche’ o la contagiosaRadio Fun Club’ atrapan a la primera escucha y deberían atraer la atención hacia alguien que huye de las etiquetas» (Efe Eme). «Su educación lo delata: Bob Dylan, Lou Reed y Syd Barrett se atisban en las marcas de una hoja de ruta en torno a la cual Chencho expande su poesía romántica e irónica, desengañada y nocturna, descarnada y personal hasta convertirla en el tuétano de una colección de canciones con hueso y músculo» (Ruta 66). «Es una obra maestra. Demuestra cómo se puede retratar el verdadero rostro de una ciudad maltratada por el costumbrismo sin caer en los tópicos. (Rock De Lux). Música construida contra la vulgaridad de los días sucesivos. Toda una gesta» (El Mundo).

 

chencho noticia

 

Este matrimonio no casa’ será el primer single de su disco presentación ‘Dadá estuvo aquí’.

En palabras de Chencho: “Es un juego de espejos. Desde el prisma de una relación de pareja representa el punto final, la ruptura, y es ella, la otra persona, quien habla. Yo, la voz narradora, sólo transcribo la escena creando así la disociación irónica que estructura todo el juego y que provoca la risa, casi subliminal, en ella, airada y burlona, en mí, ridícula y lastimera. El contraste entre la melodía y su contenido enfatiza la disociación que, por otra parte, también puede aplicarse a otras posibles lecturas más allá de la relación de pareja: el divorcio entre máscara y realidad”.